10 fotogramas reconstruidos sobre la costa uruguaya

Cuando viajamos solemos imaginar cómo sería nuestra vida de quedarnos en el lugar en el que estamos en ese momento. Pensamos en los mecanismos de defensas (casa, comida, trabajo), diseñamos mentalmente nuestras tardes futuras o las amistades que, quizá, podríamos hacer o, quizá, no. De pronto, llegamos a pensar en lo reverso, en meros delirios.

Punta del Diablo (Habitar el abandono)

1. Dormir en una casa con ventanas sin vidrios. Despertar por el calor del sol colándose entre sus ventanas o, simplemente, descifrar las huellas multicoloridas dejadas por manos desconocidas. Mirar de espaldas, registrar lo que está dentro del marco de esas ventanas.

14

Foto de Desi (:

Foto de Desi (:

 

2. Ocultarme cuando todos se hayan ido de la Fortaleza, hamacarme en la grama de sus jardines y encender de nuevo los fogones que antes alimentaban a portugueses, uruguayos y españoles. Recuperar la historia y hacer de ella mi hábitat natural.

6

Fortaleza de Santa Teresa

 

3. Explorar el bosque naranja. Cantar con los pájaros y soplarle al viento secretos de mis miedos y necesidades.

12

 

4. Escribir dentro de lanchas de pescadores. Convertir sus redes húmedas y solitarias en tejidos de palabras, repletos de fósforo y calcio.

13

Mañana en Playa de Los Pescadores.

 

La Paloma (Escapar del mar)

5. ¿Es la pesca con caña un deporte? Tal vez. Uno de paciencia y victorias nutritivas.

1

 

6. Un niño escapa de su madre, quien sólo ha dejado el mate en señal de protección. Él juega distraído a contar caracoles, mientras la ola viene y va.

3

yo1

Escribiendo en mi cuaderno un registro de los fotogramas sensoriales. Foto de Desi (:

 

7. Un lobo marino no se inmuta con nuestra presencia- porque él sabe que nos quedamos ahí sólo para verlo-, al contrario se coloca en su mejor pose, bate su fofo cuerpo y se explaya a tomar el poco sol que el día le ofrece.

¿Acaso se burlan ellos de nosotras, tímidas y carentes de habilidades acuáticas?

4

 

8. El puerto es un cementerio encallado. Los uruguayos no comen pescado ni saben cómo prepararlo, hay puestos para la venta sin administradores y pescadores que regalan sus más preciados peces por unos cuantos pesos.

Todo va a Montevideo y se regresa, la centralización juega a hacer justicia en Sudamérica.

8

 

 La Pedrera ( El anhelo de la sirena)

9. Una sirena observa el mar desde las grandes piedras. Ella no sabe qué hay más allá, subiendo por las escaleras. Sin embargo, ella mece sus aletas al sonido de la fiesta del carnaval y quiere subir, la sirena también anhela un poco de locura terrenal.

9

 

10.  Pero no, La Pedrera en julio es solitaria y de bares cerrados. Las máscaras, los delirios y placeres vendrán después.

10

Escrito por Osjanny Montero González
Escribo sobre viajes, mundos propios y me gusta hacer hablar a las imágenes.